Aprendí a sonreír como mecanismo de defensa.
No quiero que me quieran, quiero que me entiendan



Me quede totalmente sorprendida cuando te vi y de repente escuche 
mi corazón otra vez latir. 
Reaccioné, mire para otro lado y me hice la indiferente, te ignore pero vos seguías ahí, mirándome. 

Te vi y todo lo que nos rodeaba se transformó en nada, porque vos pasaste a ser todo. 

Sólo nuestras miradas se cruzaron, y durante un par de minutos el silencio fue testigo de lo que nos pasaba. 


No podía hablarte porque vos no querrías escucharme. Sólo podía ver tu mirada indiferente a la mía, pero vos no podías ver los míos gritando cuanta falta me hacías. Y recordé tantos momentos, tantas miradas como estas que al final no dicen nada. 

Yo no puedo explicar lo que me duele no ver nada mío en vos. 
No puedo creer que no haya sido nada para vos, que al volver a verte siga viendo lo mismo: Nada, nada de mí en vos. Pero era inevitable no mirarte, tanta gente a nuestro alrededor mirándonos sin entender la situación. 

No era necesario que también me miraras para entender que no me llevabas en vos, que no tenias nada de mi, que quizás ni me querías. No necesite verte para entenderlo, lo supuse desde un principio pero lo confirmaba cada vez que te veía, cada vez que te miraba. 
Si supieras lo que se siente que en cada mirada te lleves algo de mi, algo que ya no puedo recuperar, porque yo todavía tengo todo de ti. Todo, todo lo que no me deja ser

Si supieras lo que se siente este vacío de no tener ni siquiera una mirada sincera, una palabra de aliento, una señal que me demuestre aunque sea un te quiero de tu parte, pero no tengo nada. Y sin embargo yo lucho por demostrarte que también te he olvidado pero evidentemente vos no necesitas hacerlo



Karen Paredes. © [actualizado]


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