Aprendí a sonreír como mecanismo de defensa.
No quiero que me quieran, quiero que me entiendan


Fui a verlo,  lo esperaba sentada  mientras me imaginaba como seria cuando llegase y me viera. Me preguntaba sin aun me seguiría queriendo.
Mire para mi costado y ahí estaba él, se acercaba caminando y se detuvo frente a mi. Nunca dejo de mirarme. Extendió sus brazos y no dude en abrazarlo. Ahí estaba él, otra vez. 
Parecía tan lejano en mis recuerdos y se volvía tan inexplicablemente real cuando lo tenia en mis brazos.
Lo abrazé tan fuerte que podía escuchar su corazón.
Ahí estaba, otra vez: él. Me abrazaba tan fuerte y me acariciaba sin dejar de preguntarme donde había estado. Si él tan solo supiera que nunca me fui y que en mi mente siempre esta él.
Karen Paredes ©



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